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"Si le das un pescado a una persona podrá comer un día,
pero si le enseñas a pescar podrá comer toda la vida"

(19-10-2015) Intervención Basada en la Familia (IBF) en Autismo

Equipo ÀnimaTEA

 

La Intervención Basada en la Familia (IBF) en los TEA (Trastornos del Espectro Autista) tiene como objetivo el tratamiento de la persona con autismo a través de su familia. La IBF se diferencia del Modelo Centrado en la Familia (consultar FEAPS, 2008) en el hecho de incorporar un componente de entrenamiento y formación directa a los padres y familiares más cercanos, los cuales realizan la intervención entre las visitas del consutor/a. Este entrenamiento se basa en el ABA (Análisis Aplicado de la Conducta) que en la actualidad es el modo de tratamiento de elección basado en la evidencia en el autismo (ver por ejemplo Virués-Ortega, J., 2010), des de un punto de vista de la persona como centro. El ABA tradicionalmente se basa en una evaluación del déficit de habilidades del individuo. Se pretende un aumento de los comportamientos adecuados y una reducción de los inadecuados, a partir de técnicas de modificación de la conducta basadas en la manipulación de los antecedentes y las consecuencias del comportamiento. Se realiza una evaluación curricular para determinar las habilidades que necesita la persona foco de la intervención y se crea un plan de actuación dividiendo las habilidades en partes más pequeñas y, por lo tanto, más fáciles de aprender. En el tratamiento del autismo el uso de la motivación es esencial en todo el proceso de eseñanza-aprendizaje. Es característico del ABA, aparte de centrarse en el déficit o exceso conductual y de habilidades de la persona con TEA, el hecho de empezar con una intervención estructurada e ir generalizando los aprendizajes poco a poco a otros entornos más naturales y desestructurados.

La Intervención Basada en la Familia (IBF) en autismo no solo se centra en las necesidades de la persona, atendidas a través de la familia, sino también en la atención a la propia familia de la persona con TEA, marcándose como objetivo último el empoderamiento y la autonomía familiar. Por esto, se incorpora el Enfoque Sistémico en la intervención (para más información consultar Feixas G., et al. 2012). Este enfoque tiene como característica principal el hecho de ampliar el foco de análisis de la persona individual a la interacción con su entorno familiar y a las transacciones que se establecen entre los miembros de todo el sistema. Además, este foco de atención se puede ampliar a sistemas más amplios (familia extensa, comunidad, sociedad) o sistemas en interacción con la familia (otros profesionales, escuela,…), por lo que la intervención puede considerarse multisistémica. El arsenal técnico del enfoque sistémico proviene de la Terapia Familiar Sistémica, sobretodo del enfoque Estructural (límites entre sub sistemas, proceso de acomodación a la familia, redefinición), Estratégico (soluciones intentadas, causalidad circular, comunicación) y Centrado en Soluciones (adaptación de la intervención según las respuestas de la familia, centrado en la solución más que en el síntoma o el origen). El enfoque sistémico nos proporciona un marco en el que se trabaja tanto en las conductas interaccionales entre los miembros de la familia (pragmática) como en los significados relacionados con dichas conductas (semántica). Este enfoque engloba al propio profesional que lleva a cabo la intervención en el sistema que debe tratar, por lo que se tiene muy en cuenta el papel que tiene durante todo el proceso (cibernética de segundo orden).

A parte de que el modelo de tratamiento principal en la IBF en autismo sea el Conductual-Sistémico, otra característica importantísima es que la intervención se lleva a cabo siempre en el Contexto Natural en el que vive y se desarrolla la persona. El profesional debe desplazarse al lugar donde ocurren las cosas, donde se dan los comportamientos y toda la conducta. La intervención nunca se hace des de un despacho o centro, debido a la necesidad de trabajar directamente en los contextos y en las rutinas diarias. Si se deben hacer reuniones con la familia, profesionales o profesores del colegio, estas se hacen en el hogar o el colegio.

El trabajo en Contexto Natural nos lleva a otra característica importante de este modelo de trabajo que es la Intervención Basada en Rutinas (IBR) (ver por ejemplo McWilliam, R. A., 2010). Por rutinas entendemos todas aquellas actividades que se dan en el día a día y que se repiten habitualmente cada día, semana o mes. Estas son las rutinas del baño, limpieza personal, vestirse, comer, etc. Pero también son rutinas el ir a comprar, al cine, al parque, los paseos, el juego, las diferentes rutinas de la escuela, etc. Los niños/as aprenden básicamente por repetición, durante todo el día y en los diferentes contextos en los que realizan las actividades. Por esto, sobretodo en la atención temprana, se debe establecer un plan de intervención que incluya el trabajo en rutinas.

Aunque nos interesa mucho el trabajo contextualizado y la enseñanza de habilidades funcionales, en el tratamiento del autismo es muy necesario un trabajo estructurado previo a la enseñanza de determinadas habilidades, basado siempre en la motivación y el juego. En este caso, serán los padres o familiares más cercanos los que lleven a cabo esta “rutina estructurada”. El uso del Ensayo Discreto es esencial durante este espacio de intervención directa. El objetivo final de esta enseñanza estructurada debe ser siempre la generalización de lo aprendido a contextos cotidianos y rutinarios.

Por último cabe decir que la IBF no es solo un modelo de intervención de Atención Temprana ni dirigido solamente a personas con TEA de bajo o alto funcionamiento (Asperger). La IBF se puede aplicar tanto en niños/as y adolescentes con diagnóstico de TEA (alto o bajo funcionamiento) e, incluso, a niños/as sin diagnóstico pero con rasgos de autismo. En el caso de la intervención en niños/as de alto funcionamiento (Asperger), se incorpora un componente cognitivo importante en la intervención, por lo que la IBF pasa a ser un modelo de tratamiento Cognitivo-Conductual-Sistémico. La IBF es también aplicable a todos los tipos de familia, ya que se adapta a las necesidades, características, objetivos y respuesta a la intervención de cada sistema familiar.

 

Referencias Bibliográficas:

FEAPS (2008). Un Enfoque de la Discapacidad Intelectual Centrado en la Familia. Manuales de Buena Práctica. Madrid: FEAPS.

Feixas, G., Muñoz, D., Compañ, V. y Montesano, A. (2012). El modelo sistémico en la intervención familiar. Dipòsit Digital de la Universitat de Barcelona (UB).

McWilliam, R. A. (2010). Routines-based early intervention: Supporting young children and their families. Baltimore, MD: Brookes.

Virués-Ortega, J. (2010). Applied behavior analytic intervention for autism in early childhood: Meta-analysis, meta-regression and dose-response meta-analysis of multiple outcomes. Clinical Psychology Review, 30, 387-399.

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