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"Si le das un pescado a una persona podrá comer un día,
pero si le enseñas a pescar podrá comer toda la vida"

(10-02-2016) Intervención en Contexto Natural en Autismo

Equipo ÀnimaTEA

 

La Intervención en Contexto Natural (ICN) se caracteriza por el hecho de que la intervención se realiza en los ambientes habituales en los que el niño/a (como los que no presentan dificultades) vive y se desarrolla en el día a día, como son el hogar y la comunidad. Al hacer referencia a la Intervención en Contexto Natural (ICN) no solo nos referimos al lugar de la intervención, sino también a las personas cuidadoras habituales del niño/a como los padres, la familia, maestros o profesores. Por lo tanto, no se trata de realizar en casa la intervención que se puede hacer en una clínica, sino de trabajar conjuntamente y formar a las personas que viven el día a día con el niño/a.

El concepto de la ICN implica un cambio en el foco de la intervención que pasa de un modelo centrado en el niño/a en centros especializados o clínicas a un modelo centrado en la familia y cuidadores principales en contexto natural. Al mismo tiempo, este cambio nos lleva a un trabajo principalmente dirigido al aprendizaje funcional aprovechando las rutinas más que al aprendizaje de habilidades aisladas fuera de contexto.

En vez de que la familia deba ir al centro de terapia, en este modelo es el profesional o consultor quien se desplaza al hogar, escuela o comunidad donde transcurre habitualmente el día a día de la familia. La utilidad de este enfoque resulta evidente, ya que el profesional puede observar, evaluar e intervenir donde ocurren las dificultades. El profesional puede formar a las personas cuidadoras del niño/a dando modelo de lo que se puede hacer ante determinadas situaciones, además de poder realizar una intervención totalmente adaptada tanto a las necesidades del niño/a como a las de la familia o cuidadores.

Es esencial el concepto de ENCAJE de la intervención. La intervención debe encajar tanto con el niño/a con TEA (Trastorno del Espectro Autista) como con la familia o las personas cuidadoras. Desde este modelo todos los procedimientos de intervención que se apliquen deben tener en cuenta las habilidades, necesidades y motivaciones del niño/a, las habilidades, objetivos y necesidades de los cuidadores, y el contexto en el que se encuentran (hogar, comunidad, escuela,…).

En el Autismo resulta especialmente importante la aplicación de este modelo de intervención, debido precisamente a las dificultades de generalización de las habilidades que presentan las personas diagnosticadas de TEA. Trabajar en Contexto Natural es beneficioso para la generalización tanto de ambientes, de personas, de estímulos, de respuestas y de habilidades, así como el uso funcional de estas. Es verdad que en los TEA es necesario un cierto grado de estructura del entorno para el aprendizaje, pero esta estructura puede realizarse directamente en los contextos naturales del día a día. Desde el trabajo en Contexto Natural se pueden abordar mejor las rutinas como la comida, el vestirse, ir al baño, la higiene personal, etc, así como integrar el aprendizaje de habilidades sociales, de comunicación y lenguaje en todas las rutinas. Otra de las ventajas de la ICN es el uso de motivadores y refuerzos naturales que se pueden encontrar en el ambiente y en las propias rutinas.

Las investigaciones en Autismo respaldan la necesidad de que en la Atención Temprana (AT) la intervención sea intensiva, es decir, que abarque el mayor número de horas del día, con el objetivo de aumentar al máximo las oportunidades de aprendizaje. Habitualmente se habla de un mínimo necesario de 20-25 horas semanales de intervención. La ICN proporciona, mediante la formación de la mayoría de personas implicadas en el día a día de la persona con TEA, un gran número de horas de intervención naturalizada y/o estructurada a lo largo de las rutinas del día en múltiples contextos. Cuantas más personas que tienen contacto habitual con el niño/a estén formadas, más oportunidades de aprendizaje se aprovecharán. Como mínimo, las personas que deben estar formadas son los padres y maestros/as de la escuela, sobretodo en la Atención Temprana (AT). De todas maneras es imprescindible una formación adecuada basada en el ABA (Análisis Aplicado de la Conducta) y una supervisión frecuente, al menos inicialmente, por parte de un profesional especializado en autismo, con el objetivo de adaptar la intervención a medida que esta avance y según las necesidades de cada momento.

La ICN se ha asociado principalmente a la Intervención Temprana, aunque realmente resulta muy útil en todas las edades y des de todos los modelos. Tanto las intervenciones basadas en el Análisis Aplicado de la Conducta (ABA) como las Intervenciones Sistémicas deben darse en la medida de lo posible en los contextos donde suceden las dificultades y en los que vive la persona. El objetivo principal debe ser siempre el empoderamiento y la máxima autonomía de todas las personas implicadas en la intervención.

 

Bibliografía consultada:

Dunst, C. J., Hamby, D., Trivette, C. M., Raab, M., & Bruder, M. B. (2000). Everyday family and community life and children's naturally occurring learning opportunities. Journal of Early Intervention, 23, 151-164.

Dunst, C. J., Herter, S., & Shields, H. (2000). Interest-based natural learning opportunities. In S. Sandall & M. Ostrosky (Eds.), Young Exceptional Children monograph series no. 2: Natural environments and inclusion (pp. 37-48). Denver, CO: The Division for Early Childhood of the Council for Exceptional Children.

Guralnick, M. J. (2005): Early Intervention for Children with Intellectual Disabilities: Current Knowledge and Future Prospects. Journal of Applied Research in Intellectual Disabilities, 18, 313-324.

McWilliam, R. A. (1992). Family-centered intervention planning: A routines-based approach. Tucson, AZ: Communication Skill Builders.

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